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Álvaro de Orriols (1894-1976)

16 de diciembre 2025

Desde el pasado 12 de noviembre una placa en el número 129 del Paseo de Gracia, junto a los Jardinets, homenajea a Álvaro de Orriols (1894-1976) hombre de cultura y socialista convencido. Se le recuerda, tal y como dice la mencionada placa, por haber sido «poeta, músico, dramaturgo y precursor del teatro popular». Efectivamente, de Orriols dejó un importante legado en estas facetas.

Destacan las diversas zarzuelas con las que obtuvo bastante éxito en Barcelona y, sobre todo, en Madrid: El mastín de Pedrosa, Costa Brava, La Pescadora de Ubiarco, y El Caudillo de Rubión. En cuanto a su dramaturgia, podemos subrayar Rosas de sangre, Los enemicos de la República, Máquinas, España en pie i Retaguardia, de las que pudieron disfrutar el público barcelonés, madrileño y valenciano. Sólo con la lectura de los títulos ya se vislumbra la ideología del autor: un escritor implicado en el momento político y social que se vivía. También ejerció de traductor: adaptó al catalán Cyrano de Bergerac, Yerma i La casa de Bernarda Alba –estas dos de García Lorca–; y Romancero gitano, también de Lorca, lo tradujo tanto al catalán como al esperanto, lengua que también dominaba. Nos dejó diversa obra propia como Campanarios, El Hostal del Mar, La guerra sin hombres, Evacuación de Cataluña i Romances de nuestra guerra. Su asiduidad en ámbitos y círculos intelectuales le llevó a conocer personajes como Antonio Machado, Rafael Alberti, Margarita Xirgu, Francisco Pujols o Enric Morera.

Pero Álvaro también tiene un relevante perfil como socialista activo y militante. Ingresó en 1919, con 25 años, en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). También de joven tuvo carné de la Unión General de Trabajadores (UGT). Cuando estalla la guerra, en 1936, se incorpora a las Milicias Populares, concretamente en el cuartel de Artillería del Puente de Segovia de Madrid. Permanece durante año, aproximadamente. Por esa época, trabaja para el gobierno de la República haciendo tareas como colaborador literario en el Ministerio de Propaganda.

Cuando los franquistas entran en Barcelona, ​​en enero de 1939, no tuvo más remedio que tomar el camino del exilio, en Francia. Una vez en el país vecino se instala en Bayona, en esta localidad vive un primer período angustioso, ya que habita medio a escondidas para evitar que los nazis lo encuentren y lo deporten. Terminada la II Guerra Mundial, con el triunfo de los aliados, ya no debe ocultarse y sigue trabajando en sus quehaceres, que son escribir y traducir. Desde su destierro coopera con publicaciones de cariz progresista como El Socialista Español, que se edita en París; y El Espagne Republicaine, que se publica en Toulouse.

En 1947 el PSOE en la clandestinidad le nombra secretario general de la federación regional de los Pirineos Atlánticos. Ejerce este cargo hasta su traspaso, acaecido el 18 de noviembre de 1976 en Bayona. En España ya había fallecido el dictador y empezaban a manejar beneficios para los represaliados como él. Pero desgraciadamente no estuvo a tiempo.

Fue afiliado socialista hasta el último día, el que pone de relieve su compromiso permanente y continuado con la libertad, la fraternidad, la igualdad, la justicia y la democracia.

XB