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Lleida, ciudad verde e inteligente

30 septiembre 2022

Lleida, referente y capital agroalimentaria, afronta un proceso de transformación primordial y necesario en la producción agrícola y ganadera. Para ser referentes al mundo y para garantizar la calidad de nuestros alimentos, es necesario trazar un modelo que pasa por digitalizar y modernizar la ciudad, así como el territorio que le rodea. La implementación de las nuevas tecnologías y la innovación son piezas claves para incrementar la producción y otorgar el valor añadido de los productos que salen de nuestra tierra. Avanzar en la modernización del riego para hacerlo más sostenible, reducir la brecha digital en el mundo rural, revertir el despoblamiento, garantizar el relevo generacional, atraer talento y consolidar el rol de la mujer en el mundo rural también son herramientas clave para conseguir un modelo de competitividad transversal.

Esta estrategia no debe ser fruto de ninguna improvisación ni debe desembocar en la creación artificial de un nuevo sector, sino que debe construirse mediante una reflexión profunda sobre cómo hacer más competitiva la estructura económica de Lleida y su territorio, con el objetivo de procurarnos un sitio destacado en este mundo global del siglo XXI. El experto en economía de las ciudades, el canadiense Robert Muggah, dice que “ninguna ciudad es una illa y que todas ellas están conectadas con su parte rural de forma compleja, en frecuencia con la producción de alimentos”. Lleida escenifica la conexión plena entre lo urbano y que genera la ciudad (economía de escala, generación de talento y masa crítica) con lo que tenemos en nuestro entorno (una región agrícola y ganadera dispuesta a emprender un proceso de modernización para convertirlo en en lo referente al mundo, por su calidad y por su capacidad de producción).

Lleida está en una excelente posición para ser un ejemplo sobre cómo afrontar los retos de desarrollo sostenible que marca Naciones Unidas, que deben servir para construir un camino hacia un nuevo modelo de crecimiento económico, basado en la tecnología aplicada al sector agrícola y ganadero. Si resolvemos bien esta ecuación, contribuiremos directamente a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), estipulados por la ONU. La humanidad tiene por delante en los próximos años dos grandes retos: la seguridad alimentaria, tanto en clave de cantidad y de sostenibilidad en el modelo de producción de alimentos, y el cambio climático, que generará grandes retos, especialmente en países con períodos de agua escasa como el nuestro.

Según la revista especializada Agfunder News, la industria agroalimentaria genera un negocio de 7,9 billones de euros anuales y emplea al 40% de la población mundial. Hay que tener en cuenta, además, que se estima que de cara a 2050 hará falta incrementar un 70% la producción agrícola para satisfacer las necesidades globales del planeta. Para conseguirlo, es necesario avanzar en la digitalización del sector agrícola y ganadero, que según los diferentes estudios realizados a escala global es una de las actividades económicas menos digitalizadas. Ahora bien, también conocemos, gracias al informe Feeding the Future, en el que también ha participado la ONU, que la predisposición del sector está ahí. El 80% de las empresas del sector agroalimentario confía en obtener ventajas competitivas gracias a la digitalización, lo que nos sitúa en un contexto en el que hay mucho trabajo por hacer, pero que al mismo momento nos encontramos ante una oportunidad inmensa.

No estamos en Estados Unidos; no estamos en California, ni tampoco en Sylicon Valey. Estamos en Lleida, una capital rodeada por 19.215 hectáreas verdes, de las cuales el 70% están cultivadas. Es nuestra querida y valiosa Horta. “Primero fueron las ciudades inteligentes; ahora es el momento del campo inteligente”, afirma el director general de Telefónica en Cataluña, Kim Faura, sobre la transformación digital en el campo. Es hora de elevar la apuesta por la aplicación de las nuevas tecnologías, con la idea de habilitar nuevos modelos de negocio, mejorar los procesos productivos, ahorrar costes y ser más sostenibles.

Lleida está a la altura de todos los retos que se plantean. Tenemos el potencial para ejercer de rótula entre Barcelona y Madrid, con la capacidad de mirar en el interior de la península, el Mediterráneo y el Centro de Europa. También tenemos el potencial por ser capital, con una economía diversificada. Nuestro éxito del futuro pasa por integrar nuestras potencialidades económicas y territoriales en un proyecto que ate la creación de puestos de trabajo de calidad, valor añadido, sostenibilidad ambiental y vocación global. Éste es nuestro modelo. Queremos una Huerta competitiva, con nuevos activos industriales que no agredan al territorio.

De esto hemos tenido ocasión de hablar con el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación del gobierno del Estado, Luis Planas, que no ha sido invitado a venir a la Feria de San Miguel. Una decisión que muestra la falta de visión y del flaco favor que se hace en la Feria, dado que el ministro es nuestro principal portavoz en defensa de nuestros intereses ante la UE. No es una buena forma de tender puentes ni alianzas. Buena Feria y buenas Fiestas del Otoño.

Félix Larrosa Piqué

Jefe de la oposición en la Paeria