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Intervención en Utrera, en la campaña por las Elecciones Andaluces (2/6/2022)

2 junio 2022

intervención Salvador Illa en Utrera - Elecciones Andaluces

Buenos días y muchas gracias. Un poco abrumado por las palabras de José María, de Javier, de mí amiga Silvia Calzón.

Bueno, para mí hoy es un día relevante. Es la primera vez que estoy en Utrera –aunque conozco mucho de Utrera porque Silvia me ha ido contando muchas cosas de esta maravillosa tierra– y es la primera vez que participo como primer secretario del PSC en un acto político en Andalucía. Hoy es un día importante.

Muchas gracias, Silvia, por tus palabras, algo excesivas debido a la amistad. Las gracias en relación a la pandemia hay que dárselas al pueblo español, a los españoles. En los sanitarios, en los trabajadores esenciales, en los españoles, que se comportaron de una forma impecable y que, en fin, muchos decían muchas cosas pero, al cabo del tiempo, hemos visto cómo España ha actuado con mucha decencia. Ni mucho mejor ni mucho peor que nuestros socios europeos, pero con mucha decencia.

Y yo hice el papel que se me encomendó en esto e hice lo que aprendí. Y lo aprendí en dos lugares: lo aprendí en el PSC, en el Partido Socialista de Cataluña, y lo aprendí en un ayuntamiento, en la política municipal. A estar cerca de la gente, a ser pragmático, a tener un enfoque para resolver problemas, no para crearlos ni para enzarzarse en cosas cuando está muriendo gente. Lo aprendió allí. Lo aprendí con mis compañeros del partido y con mis diez años en un ayuntamiento.

Y después con un equipo magnífico que tuvimos, del que Silvia formó parte a partir del 4 de agosto. Yo también quiero agracerle a ella todo lo que hizo. Básicamente estuvo en la sala de máquinas del proceso de vacunación. Yo le dije: “mira a Silvia, ocupate tú de esto y vamos hablando”, pero estuvo en la sala de máquinas que, como después se ha visto, ha sido la autopista en la solución de la pandemia.

Bueno, mi primera vez en Utrera, mi primera vez en un acto político en Andalucía, pero lo que le confiero también un carácter especial a este acto, desde mi punto de vista, y me hace sentir muy orgulloso y, vamos, un honor que pueda estar ahí, que sea un acto del PSOE de Andalucía. Porque hay muchas cosas que unen a Cataluña y Andalucía. Cataluña es lo que es gracias a los andaluces.

Hay muchas cosas que vinculan al PSC con el PSOE de Andalucía. Yo no olvido, en la Secretaría de Organización en ese momento, cuando, en momentos muy duros que hemos vivido en Cataluña, allí estaba el PSOE de Andalucía, Javier, José María y Silvia, con apoderados, con interventores, con vídeos de apoyo. Porque hay muchos municipios catalanes que tienen hermanamientos con municipios andaluces.

Todo esto hace que el PSC sienta admiración por el PSOE de Andalucía y haya tomado en muchas ocasiones como ejemplo al PSOE de Andalucía.

Por su organización: ordenada, potente, fuerte, con capilaridad – en todos los racones de Andalucía encuentras una sede del PSOE –.

Por su generosidad: generando cuadros y líderes a nivel nacional ya todos los niveles.

Por sus ideas, por sus valores, por tener una visión inclusiva de España. Todos cabemos en España, cada uno con su personalidad.

Pero, sobre todo, lo que más impresiona a un socialista catalán es el militante del PSOE de Andalucía. El carácter del militante del PSOE de Andalucía. Esa convicción, esa fuerza, ese no amedrentarse, este no dar nada miedo perdido, ese salir a ganar todos los partidos.

Yo el otro día estuve en Cardedeu. Es un municipio de 10.000 habitantes cerca de donde vivo yo. Allí hacíamos un alimento para preparar las elecciones municipales y se me acercó un señor de 85 años. Ginés, de su tierra. De su tierra y de Cataluña, porque me dijo: “hace ya más 45 o 50 años que levanto en Cataluña”, pero nacido en su tierra. Y me dijo: "yo nací socialista y moriré socialista". 85 años al pie del cañón. Qué fuerza. Tú ve esto… qué fuerza esto. Esto es el PSOE de Andalucía. Entonces, para mí es un orgullo porque he admirado siempre vuestra fortaleza, vuestra forma de hacer política, vuestras convicciones y vuestras fuertes razas.

Por eso, los que piensan que el 19 de junio no habrá partido, el 19 de junio está todo dado – que esto yo me lo conozco y en Catalunya decían lo mismo en los últimos años. Que la independencia es imparable, que esto está todo ya hecho, que no hace falta que salgas de casa, que no salga del banquillo… no, claro que hay que salir del banquillo al campo.

Los partidos se juegan. Las urnas se abren vacías el 19 de junio. Están vacías. No hay ninguna papeleta, las papeletas las ponen los ciudadanos y cada papeleta vale lo mismo, tengas un cuenta corriente muy abultada o la tengas vacía, sea mayor o sea joven. Valen lo mismo las papeletas. Y son los ciudadanos, cada uno de ellos, escuchando, haciéndose una opinión sobre cómo están las cosas, quienes deciden que papeleta ponen en las urnas. Y luego se cuentan con transparencia, y gana quien tenga más papeletas a favor que sus adversarios.

Está por ver qué va a pasar. Y yo también estoy con Javier y con José María y con Silvia: no hagamos caso de las encuestas. El partido puede ganarse y hay que ganarlo. Por eso estoy seguro de que el PSOE de Andalucía, el Partido Socialista al que yo admiro, va a salir a jugar este partido.

Con respeto.

Cono humildad.

Cono modestía.

Pero con convicción.

Y vamos a ver quién lo hambre. Vamos a ver quién lo hambre si al final los andaluces, los socialistas andaluces, los 45.000 militantes andaluces, hacen el trabajo que tienen que hacer que estoy seguro de que van a hacer estos días, a partir de pasado mañana, cuando comienza la campaña. Yo voy a venir otra vez aquí, las que me pidan. Vamos a ver qué pasa.

Porque, además, también lo quiero decir, es tiempo de buena política, de buena gestión. Yo creo que estamos viviendo unos años muy complicados, de cambios muy profundos, de mucho calado, de tanto calado que a veces incluso se hace difícil, ahora que los estamos viviendo en directo, saber cómo van a cambiar nuestras vidas y hacia dónde va a ir el mundo.

Ha venido una pandemia. Ha cambiado la forma que tenemos de trabajar. Ha cambiado hábitos que nunca hubiéramos dicho. Que usaríamos mascarilla durante mucho tiempo habitualmente. Ha cambiado muchas cosas.

Estamos en una guerra. Una guerra que se libra en suelo europeo. Que es un ataque a nuestros valores. Europa es una comunidad de 450 millones de habitantes. 450 millones de ciudadanos. Que generan riqueza, las economías crecen, que lo hacen en régimen de libertad en un Estado del Bienestar, con una educación, con una sanidad, con unas pensiones.

Esto no ocurre en ninguna otra parte del mundo. Y que no lo hemos hecho tan daño en la pandemia. Es el espacio del mundo que más rápido se ha vacunado como más igualdad. Qué impresionante fue para mí, después del 14 de febrero, cuando me pasé por varios barrios humildes de Cataluña. Estábamos aún en campaña de vacunación, Silvia. La llamaba casi cada día porque tenía el mono todavía. Y me dice, pero yo veía gente y las vacunas legaban a todas partes.

Gente humilde, sin cuenta corriente, sin grandes casas ni grandes palacios. Sin ningún estatus social. Allí legaban las vacunas. Antes que a otros con un cuenta corriente abultada y con un estatus social. Qué hubiéramos visto si otros hubieran gobernado, lo quisiera haber visto. Esto es un ejercicio de igualdad que se produce en Europa, en España, junto a los europeos.

Pues este espacio, que es Europa, que estamos sufriendo un ataque a nuestros valores, que están también cambiando la geopolítica del mundo, en cómo repercuta en la energía, en el precio de los alimentos. En estos momentos de tantos cambios tan profundos, la política también debe cambiar.

En primer lugar, yo creo que la pandemia, lo digo honestamente, es una reivindicación de la necesidad de la política. Tiene que haber alguien que elijan los ciudadanos que ordene las prioritadas, que al frente de las instituciones diga qué hacer, pensando en que son los ciudadanos los que han dado la confianza.

Pero después también habrá que cambiar, a mí me parece, la forma de hacer política, en cuatro direcciones:

Olvidemos ya la política del insulto. Del insulto constante y permanente – a ver quien la dice más gorda – y vamos a la política del respeto. Que nosotros somos capaces de explicar nuestras ideas con respeto, sin insultar. Escuchando y aportando argumentos. Incluso si alguien da un argumento bueno igual podemos adaptar algo nuestro punto de vista. Nada de insulto, sí a la política del respeto.

Segundo, eliminando la confrontación estéril. Pelearse por todo. Hay gente que solo sabe hacer política peleándose. Pues yo digo aquí que hay que volver a poner de moda la política del acuerdo. Porque es verdad que pensamos en muchas cosas muy distinto, pero hay cosas en las que podemos ponernos de acuerdo. ¡Caramba que lo hicimos el 14 de agosto cuando decidimos cerrar todos los espacios de ocio nocturno o lo hicimos también para recuperar la educación presencial! Las costó a unos más que a otros, pero lo hicimos. Es posible ponerse de acuerdo y no estar todo el día peleándose y peleándose ya la confrontación.

En tercer lugar, la política de la autoexigencia. En Cataluña, Javier, todo se culpa del Gobierno de España, del KGB, de la CIA, de Corea del Norte… ¡nada se culpa de ellos! Nada se culpa del Gobierno de la Generalitat. ¡Caramba! Pues con 33 mil millones de presupuesto y 200 mil funcionarios, algo podrían hacer. Y me temo que aquí Moreno Bonilla va en las mismas. Todo lo bueno suyo, todo lo malo el Gobierno de España o los alcaldes. Sé algo más autoexigente, no esté todo el día transfiriendo culpas, póngase usted también al frente de sus responsabilidades. Haga algo. Haga algo. Transforme. Haga algo. No sólo se queje. En Cataluña se tremendo esto, tremendo.

Y, en cuarto lugar, bueno, los hay que quieren siempre, siempre, siempre, identidades excluyentes. "A ver, usted es o catalán, o español, o andaluz" oye no, identidades compartidas. Hay gente que es catalana, española y andaluza. Yo soy catalán y español. Identidades compartidas, hacia allí va el mundo. Mucha gente se mueve y se desplaza. Pues hacia allí hay que empujar la política. Esto es a lo que yo llamo buena política.

¿Y esto donde se practica? En los ayuntamientos. En los 470 y pico ayuntamientos que me decía Javier que gobiernan los compañeros socialistas aquí en Andalucía. Esto es impresionante. Esto es un gesto de confianza de la ciudadanía impresionante, impresionante. Y, además, cuatro mayorías absolutas, Javier me decía, desde el 83. Cuando la gente confía reiteradamente, lo estás haciendo bien, están sintonizando con lo que dice la gente.

Los alcaldes están para solucionar los problemas. Escuchan a la ciudadanía. Es imposible que, paseando, a José María no le digas: “alcalde, cuidado que aquí va a surgir esto, cuidado que aquí debería poner…” imposible. Están en contacto. Yo durante la pandemia esto le echó muy falta. No podía moverme del ministerio. Cómo me iba a mover si pedía a la gente que se confinara y yo saliendo por la calle. ¿Qué hacía? Llamaba. Llamaba.

Claro, los consejeros autonómicos, claro que los llamaba. Pero a mí, quien me daba el pulso de la cosa, eran los directores de hospitales y los alcaldes. “alcalde, como ve esto; alcaldesa, como…” y te daban el pulso de la situación. Porque están en contacto con la realidad, porque saben miedo dónde va la cosa, porque saben cuáles son las prioritadas. Y porque después, la gente, la ciudadanía, no las deja despistarse y volar a 50.000 metros de altura. Baja alcalde. Cómo solucionamos esto. Y, si es necesario, se ponen de acuerdo. Hay una empuje, una tendencia a buscar el acuerdo pragmático para detectar problemas y solucionar problemas.

Por eso soy un admirador de Juan Espadas. Estuve en el Congreso que hicisteis, allí nos saludamos. Estuve en el Congreso que hicisteis, donde le escogisteis secretario general. Le visité. Antes vino también a Barcelona, ​​a Cataluña, y estuvimos con muchas entidades andaluzas – un compañero nuestro es el que preside la Federación de Entidades Andaluzas de Cataluña, Daniel Salinero – estuvimos allí hablando y, después, le he visto actuar.

Y es un hombre que viene de ahí abajo, del mundo municipal, que no se pierde, que va al problema ya la resolución del problema. Que ha estado ocho años al frente de Sevilla y que, efectivamente, quiere más para Andalucía, y que quiere transformar Andalucía, y lo hace como un estilo en el que yo me siento muy reconocido. Sin apavientos, sin ruido, sin insultar más del cuenta, intentando sintetizar los problemas que hay y dando soluciones.

Yo, en fin, creo que Juan es la persona que necesita en estos momentos a Andalucía. Y lo decía también muy bien Silvia: es un momento de cambios muy de fondo, pero también de muchas oportunidades. Yo me desespero en Cataluña cuando veo al Gobierno de la Generalidad en quimeras que no han sucedido ni van a volver a suceder, y van pasando por delante fondos europeos, y van pasando por delante oportunidades, y van pasando por delante oportunidades de inversión y no están a lo que deben estar.

Y me da la impresión de que Andalucía puede estar mucho más centrada también en aprovechar la oportunidad de los fondos europeos para transformar la Sanidad, para transformar la Economía, para transformar el Sector Turístico, para levantar hacia arriba a Andalucía. Y yo creo que Juan Espadas podría hacerlo en ese sentido mucho mejor de lo que se está haciendo.

Y lo último que os quiero decir es que, para Cataluña, para mí proyecto – y perdón que personalice – para el proyecto que yo represento en Cataluña es muy importante que, en Andalucía, el próximo presidente sea Juan Espadas. ¿Por qué digo esto? Pues porque Juan Espadas es lo mismo que nosotros representamos en Cataluña. Es el PSOE de Andalucía el mismo que representamos el PSC en Cataluña: es diálogo, es reencuentro, es centrarse en los problemas de la ciudadanía, es trabajar para reducir las desigualdades, es construir juntos una España que queremos plural y diversa y que no tenemos por reconocer como plural y diversa y que no tenemos por reconocer como plural y diversa.

Es más, estamos seguros de que en su pluralidad y diversidad encuentra su fuerza, y queremos que la juegue a favor de los ciudadanos españoles ya favor de fortalecer Europa como está haciendo el presidente del Gobierno, que quita bastantes éxitos en Europa. La isla energética, los fondos Next Generation, eso es lo que queremos. Entonces yo me voy a dejar la piel, voy a venir a hacer lo que me pidáis. Voy a llamar a todos los militantes andaluces del PSC para que voten, para que sobre familiares voten aquí a Juan Espadas. Es muy importante.

Y os pido esto. Termino pidiéndoos esto. Que aprovechemos estos 15 días de campaña. Hablando. Diciéndole a la gente que hay que ir a votar. Diciéndole a la gente que democracia es participación. Y diciéndole a la gente que las encuestas se derrotan el 19 de junio votando.

Muchísimas gracias. Ha sido un honor estar hoy aquí con vosotros.