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Entrevista a Maria Vergés, síndica de Aran

19 septiembre 2022

entrevista a maría vergeso síndica de Aran

¿Qué futuro se vislumbra por el mundo rural y los pueblos de montaña? ¿Hacia dónde va Arán? Hemos querido captar la opinión de Maria Vergés, Síndica de Aran. Directora de Cultura y Política Lingüística durante el primer gobierno de Paco Boya (2007-2011), llega a su cargo actual el 29 de octubre de 2020. Es la tercera Síndica de Aran, además de Pilar Busquets y Amparo Serrano. Vergés, en esta entrevista realizada por Mònica Lafuente, Jefe de gabinete de la Delegación del Gobierno en Catalunya, valora su experiencia en estos dos años y nos adelanta los retos de Aran. 

Por Mónica Lafuente i Francisco de la Torre


¿Cómo valoras tu experiencia como síndica de Aran? 

Por el momento la valoro como intensa y como un reto muy grande que intento afrontar con la honestidad, el compromiso y la ilusión que el país merece.

Pilar Busquets, Amparo Serrano, Carlos Barrera, Francisco Boya y ahora tú. Curiosamente han habido más síndicas que síndicos en Aran. ¿Esto demuestra que la sociedad aranesa es diferente? 

Creo que el hecho de que haya habido más mujeres que hombres al frente de la sindicatura responde a varias razones. Más allá de eso, como mujer aranesa es un orgullo de que nuestra máxima institución haya estado presidida por mujeres, aunque haya estado por poco tiempo. Sin embargo, desgraciadamente como ocurre en el resto del mundo, Aran también tiene mucho que hacer en materia de igualdad de género todavía.

¿Cómo ve el futuro del mundo rural y de los pueblos de montaña? 

 En los últimos tiempos la despoblación y el resto de retos que afrontan los pueblos de montaña ha adquirido una gran notoriedad. Que el mundo rural tenga un futuro pasa por comprender que, cualquier país que se considere desarrollado y socialmente justo, debe apostar de forma urgente por el equilibrio territorial y por una sostenibilidad, no sólo ambiental, sino también humana, económica y territorial . En el fondo trata de una cuestión de igualdad de derechos y oportunidades para poder impulsar proyectos que generen trabajo e impulso económico, fomentar la participación y dar voz al territorio en su gobernanza, hacer accesible la innovación y la tecnología y garantizar los servicios públicos y privados, entre otras cuestiones.

¿Hacia dónde va Arán? ¿Qué retos inmediatos debe afrontar? ¿Cómo ves su futuro?

 Por un lado, Aran afronta los mismos retos que el resto de territorios de montaña y del Pirineo: déficit de inversión en infraestructuras, dificultades para retener talento joven y para fijar profesionales, mantenimiento de servicios públicos… Y por otro lado, dada su singularidad y su régimen especial, Aran tiene de antemano el reto de consolidar su autogobierno para poder situar a las personas en el centro de las políticas. Un autogobierno que se basa en tres principios básicos: 1. la defensa de los derechos históricos y de la identidad, que viene dada por nuestra lengua propia y cultura, y que a su vez es una identidad concéntrica e inclusiva, 2. la defensa de la autonomía y 3. La gestión desde la proximidad.

¿Cuándo se culminará el desarrollo del sistema sanitario social de Aran?

 La competencia en sanidad es posiblemente la que se encuentra en un estado de mayor despliegue comparada con el resto de competencias que nos reconoce la ley de régimen especial de Arán. En cuanto a la competencia en materia social, en estos momentos el Conselh Generau d'Aran se encuentra en proceso de negociación con la Generalitat para actualizarlo. El Conselh Generau d'Aran gestiona en un único sistema el área sanitaria y social, haciendo que el nuestro sea un modelo único que permite una gestión integrada de asistencia social y sanitaria.

¿Qué soluciones está encontrando por la vivienda?

 Éste es uno de los grandes retos que tiene el país y necesitamos dotarnos de instrumentos que nos permitan afrontarlos. En estos momentos estamos trabajando en un Plan de Vivienda que nos permita conocer la realidad del territorio. Sin embargo hay que tener muy presente que es la Generalitat de Catalunya quien tiene la competencia plena en esta materia, tal y como explicita el artículo 137 del EAC. En este sentido Aran recibe tan sólo 12.000€ al año para hacer políticas de vivienda que resultan del todo insuficientes. Una de las cuestiones clave a gestionar es la regulación por ley de las viviendas turísticas que en estos momentos limitan en gran medida el parque de vivienda disponible.

¿Cumple la Generalitat la Ley 1/2015 de 5 de febrero, del Régimen Especial de Arán?

Éste es uno de los grandes agravios históricos de Arán respecto a Generalitat de Catalunya. Desde su aprobación en 1990, el despliegue efectivo de la Ley de Régimen especial no llega al 30%. El autogobierno tiene su propósito al ser útil a las personas, pero son necesarios instrumentos para garantizarlo y consolidarlo. El autogobierno aranés tiene carácter político y esa autonomía política necesita de personalidad jurídica propia, instituciones de autogobierno y autonomía para la gestión de los intereses propios. Y para conseguir todo esto es necesario despliegue competencial, financiación y lealtad y respeto institucional.

¿Encuentra coherencia de la Generalitat respecto a Arán?

Sinceramente no. Y lo digo con preocupación. Cabe decir que las relaciones han mejorado en las formas en los últimos tiempos, pero en el fondo nos encontramos con que se incumple el acuerdo de financiación, la inversión de la Generalitat en el Aran de 2003 a 2020 ha sido del 84%…tenemos un alto grado de reconocimiento legal pero un Bajo nivel de lealtad y respeto institucional en general y muchas veces el Conselh Generau d'Aran es considerada una administración local. Sin embargo, trabajamos para que se conozca y se respete nuestra realidad y singularidad y por eso también queremos impulsar el reconocimiento por parte del Estado Español de la singularidad aranesa.

¿Es Aranés una lengua olvidada?

No sé si olvidada, pero sí menospreciada. El aranés es lengua oficial en Cataluña y la lengua propia de Aran y, posiblemente, sea una de las lenguas minoritarias con mayor reconocimiento legal e institucional, pero esto no ha supuesto que su situación mejore.

En 2010 el Parlament de Catalunya aprobaba la Ley del aranés, que debía suponer un paso adelante en la normalización y preservación de la lengua, pero doce años más tarde, la ley no se ha desplegado ni siquiera cuenta con memoria económica y ha supuesto que la Aran tenga que compartir las competencias sobre el aranés con la Generalitat, el Conselh Generau d'Aran recibe de la Generalitat sólo 100.000 euros al año para hacer política lingüística, frente a los 38 millones de euros que se destinan al catalán, y el gobierno catalán sigue llevando a cabo una mala praxis en materia de política lingüística respecto al aranés que no ayuda, por el contrario, a intentar combatir el hecho de que actualmente el uso social de nuestra lengua no llegue al 20%.

Un deseo… 

Que entre todos seamos capaces de crear valor en tiempo de paz, serenidad y responsabilidad, individual y colectiva, que nos permitan construir un mundo mejor.