El secretari d'Organització del PSC parla al darrer número de la revista Interviú
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Las encuestas les castigan a ustedes después del escándalo de Santa Coloma. ¿Está preocupado?
Al electorado de izquierdas la corrupción le afecta, le preocupa; el electorado de derechas es indiferente a los casos de corrupción. Yo prefiero tener votantes incompatibles con la corrupción, que nos cueste votos, que tener unos votantes que toleran la corrupción. Es una seña de identidad de la izquierda: lo peor que le puede pasar a un socialista es un caso de corrupción. Las elecciones son dentro de un año, y nosotros creo que hemos hecho una gran gestión desde el punto de vista de la transformación del país, afrontando todos los problemas que Jordi Pujol y Convergència no habían afrontado nunca: financiación, infraestructuras, energía, políticas sociales… todas las cosas conflictivas las aparcaban porque podían costarles votos. ¿Qué obras de infraestructura hizo CiU en 23 años?
¿Cuál fue su reacción al enterarse del escándalo de Santa Coloma?
Consternación, sorpresa, incredulidad. Al alcalde de Santa Coloma lo conozco personalmente, es amigo mío… No te acabas de creer que una persona que conoces, que es una buena persona, que has hablado muchas veces con él, de repente, un martes por la mañana, te dicen que está detenido y que la Guardia Civil está en el Ayuntamiento. Después de media hora de incredulidad, nuestra reacción fue de responsabilidad: tenemos que responder, no podemos dejar que temas de corrupción afecten a las instituciones. Por eso hicimos una rueda de prensa a las dos horas. Por cierto: CiU nos criticó por ir muy rápidos, y el PP por ir muy lentos. El PP, ¡a las seis de la tarde!
De todo el escándalo de Santa Coloma, ¿es su amistad personal con Bartomeu Muñoz, el alcalde, el flanco que más le duele?
No. Lo que más me duele es que alguien de tu partido esté implicado en cosas así. La corrupción es lo que más nos duele a los socialistas: la gente deposita su confianza en ti, en valores que tú representas.
Autocrítica: ¿Qué ha hecho mal el PSC? ¿Negligencia in vigilando?
Es que eso no es función nuestra. Es la policía la que investiga, y ha demostrado que actúa. Nosotros gobernamos en muchos municipios de Cataluña; ha habido un conflicto, pero centenares, miles de personas están trabajando honestamente, intensamente… no todos son iguales. Nosotros fuimos quienes hicimos las reformas de la Fiscalía Anticorrupción, y gracias a esa reforma ha podido actuar la Justicia.
Pero ahora mucha gente en el PSC dice que nunca se fio de Bartomeu, y sacan lo del padre franquista…
Cuando pasa uno de estos problemas, sale gente que nunca dijo nada y ahora dicen “ya lo decía yo”, pero eso no es verdad. Y si vamos a juzgar a la gente por sus padres… es un camino complicado. Barto es una persona con una larga militancia política, desde el año 75, y siempre cumplió con sus responsabilidades. No se pueden hacer juicios paralelos.
¿Qué sintió cuando vio la escena de los grilletes?
Sorpresa. Te das cuenta de que inevitablemente se produce un juicio de opinión. Cuando acabe el proceso y se emita sentencia, quizá, mirado en perspectiva, parecerán excesivamente crueles esas imágenes.
¿Qué tal encaja CiU este caso?
Es la actitud contraria a la nuestra. Han intentado esconder sus responsabilidades, negar las relaciones políticas de personas tan preclaras de su partido como Prenafeta y Macià Alavedra, secretario de Presidencia y ‘conseller’ de Economía durante años. Convergència tiene tendencia a mentir en público: el señor Felip Puig [secretario general adjunto de Convergència] dijo que no tenían relación con los Alavedra y Prenafeta desde hace no sé cuántas décadas, e inmediatamente después sale que Prenafeta llamó a Mas, y el señor Mas se le pone y le da el teléfono de una concejala de Cerdanyola para un proyecto urbanístico. Tendrían que dar explicaciones sobre esto.
¿Qué se puede hace contra los peligrosos asertos de que todos los políticos son iguales y de que la corrupción es general?
La diferencia es que ahora esto se denuncia, se persigue, se castiga. Antes se tapaba. Corrupción ha habido siempre. La España de Franco era un régimen corrupto. Lo que hemos hecho los socialistas es hacer las reformas para que se destape. ¿Por qué antes no salían tantas cosas? Que le pregunten al PP qué hacía con el fiscal general. Ahora nosotros estamos apretando el grano, y sale pus, salpique a quien salpique. He visto demasiados partidos populistas y demagógicos que se presentan como los regeneradores y que critican a lo que llaman ‘la casta política’, como Ruiz Mateos, Jesús Gil, Ciudadanos, Rosa Díez… y mire usted cómo han acabado.
¿Qué didáctica tiene para la izquierda la acumulación de cargos de la esposa de José Montilla?
Los dos se conocieron en la política. Anna Hernández tiene una trayectoria tan larga como la del ‘president’, y su propia identidad. Pero aquí hay una cosa que se llama difamación: cuando tienes una responsabilidad de gobierno, estás en organismos de representación; no son cargos, sino puestos de representación. Aquí hay una guerra sin cuartel de la derecha para difamar.
No sé si sabe: en Madrid hay una guerra entre Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre…
Aquí nos estamos acostumbrando a que en Madrid siempre se estén pegando. Lo que pasa es que de vez en cuando algún palo nos lo llevamos nosotros.
Explíquele a un turista sueco la figura de Francisco Camps.
Es el ejemplo claro de victimismo. Es aquel que siempre echa la culpa a los demás de sus propios actos. Lo que menos acepto en política es que aquel que ha de dar explicaciones eche culpas. A un sueco le diría que también en su país tienen estas cosas.
¿Cómo espera la sentencia del Constitucional sobre el Estatut?
Con confianza. Pero esperamos que por bien de la democracia en España el Parlamento sea capaz de renovar el Constitucional. Me preocupa la presión política a que somete el PP al Constitucional, impidiendo su renovación para forzar una sentencia que le interese. Me preocupa la pérdida de prestigio del Constitucional porque el Parlamento no lo renueve, y que lleve meses sin legitimidad ni prestigio. Eso es peligroso para el sistema democrático.
¿Podría aclararnos la posición del PSC sobre las convocatorias de referendos pro independencia?
Creemos que no hay que convocar este tipo de referendos, que además no tienen consecuencia legal. Si la gente expresa su opinión política, no hay problema mientras no mezclen a las instituciones. No pueden ser las instituciones las que los organicen.
Coméntenos el episodio de los visitantes nicaragüenses al Parlament con traductores de catalán.
Ha faltado sentido común. En política el sentido común es un elemento básico.
¿Están cómodos en el grupo socialista del Congreso o siguen con la tentación de un grupo propio?
Nos reservamos la posibilidad de tener un grupo propio, pero no la aplicaremos mientras consideremos que es más eficaz para los intereses de Cataluña pertenecer a un grupo como el socialista en el Congreso, que se llama grupo ‘Federal’ socialista.
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